No todas las luces se trabajan igual
La colocación de las mechas cambia la percepción del volumen y del movimiento. Un balayage busca transiciones de tono; las babylights trabajan mechones más finos y las mechas definidas aportan un contraste distinto.
Elegimos la técnica después de hablar del resultado y de revisar el cabello.
Tres decisiones antes de iluminar
Dónde dar luz
Cuánto contraste
Cómo mantenerlo
De la idea al acabado
Referencia
Valoración
Propuesta
Revisión
El cuidado continúa después del salón
El cabello trabajado con color agradece una rutina ajustada a su estado. Revisamos contigo el lavado, el acondicionamiento y la protección frente al calor.
El matiz puede evolucionar con los lavados y la exposición. Coméntanos qué herramientas utilizas para orientarte sobre un mantenimiento realista.
Hablemos del color que imaginas
Dinos cuál es tu tono actual, qué trabajos llevas y qué efecto quieres conseguir. La valoración del cabello nos permite concretar una propuesta e importe.
Resolvemos tus dudas
El balayage se utiliza para crear transiciones de luz adaptadas al cabello. Otras técnicas permiten trabajar mechones más finos o un contraste más marcado; la elección depende de tu base y de la distribución deseada.
Necesitamos valorar el historial y el estado del cabello. Un tinte previo puede condicionar la aclaración y el matiz; durante la consulta te explicamos las opciones y si conviene plantear el cambio por etapas.
Una imagen ayuda a hablar del tono y de la colocación de la luz, pero también es importante explicar qué parte te gusta. La adaptamos como referencia a las características de tu cabello.
Sí, aunque la frecuencia depende del contraste, el crecimiento y la evolución del matiz. Te orientamos sobre el cuidado en casa y sobre cuándo revisar el tono o la distribución de la luz.
La duración varía según el largo, la cantidad de cabello, la técnica y los trabajos previos. Cuéntanos estos detalles al contactar para valorar la franja necesaria antes de confirmar tu visita.